A veces la lluvia va subiendo y no sigue las
simples reglas de la gravedad. Escapa a las ideas tradicionales y a los hechos
observados. Pero así es el clima en el país de Nunca Jamás, por que si Peter
Pan puede volar entonces por que la lluvia no podría subir. Mientras pensaba
esto me quede dormido y la atención se debió desde ese complicado tema hasta
una serie de desvaríos que llevaron a ideas concatenadas que terminaron con la
apertura de ojos.
Es en el momento en el que empecé a pensar en
como a veces la vida nos lleva por caminos muy distintos a los supuestos por
las demás personas y distintos a los que visualizábamos para nosotros.
Así siguiendo uno de estos caminos que de
ninguna manera estaban en nuestros libros o mapas, llegue yo a un pueblo alejado
de cualquier ciudad conocida, en un país que no conocía y donde hablaban una
lengua que me era extraña cuando la llegue a comprender. Había decidido yo
dejar mi País e irme a trabajar hacia el Norte a Ecuador. En aquella
oportunidad pensé que las cosas pasan por que necesitan suceder de esa manera y
con el tiempo he aprendido que la vida no es mala si no que solo es como es, de
otra manera sería distinta.
Cuando decidí irme a Ecuador deje atrás mi casa
y la vida que poco a poco ya estaba pareciéndome cómoda. Pero como muy
sabiamente escuche un día, cuando la vida esta demasiado cómoda es necesario
buscar algo de conflicto y caos para darle la chispa necesaria para actuar.
Entonces deje en mi país a la chica de la que estaba enamorado pensando que las
cosas siempre saldrían bien y no había razón por la cual la distancia nos
debería separar o dificultar. Además como he escuchado hace poco, en tiempo de
decisiones es una muy buena idea el pensar “tranquilo que el equipo gana, solo
relájate” palabras que evocan una cierta magia en el mundo real. En el cual por
alguna razón misteriosa, esperamos que mágicamente todo se solucione y resulte
tal como esperábamos.
Pero no sé qué es lo que esperaba, por lo que
no podría refutar el argumento o la hipótesis de que todo salió como esperaba.
Me fui y toda la relación se deterioró exponencialmente y en poco tiempo no
quedo nada más que un bonito recuerdo, unos buenos deseos y una sonrisa.
Contradictorio hablar de la sonrisa pues los tiempos que siguieron al término
fueron muy tristes, pues por esta razón mágica que hablo, el trabajo me
sorprendió no dejándome tiempo para estar melancólico recordando la chica que
perdí.
Una llamada del olimpo de la empresa cambió
todos mis planes y alteró mi destino como lo hace cualquier evento aislado.
Desde el simple hecho de decidir que color de medias usar o decidir si doblar a
la derecha o no. Cada momento cambia drásticamente el curso normal de la vida
que llevaríamos si por algún acto de locura decidiéramos proseguir con un rumbo
fijo independiente del entorno.
Me llamaron y me dijeron “Te vas a Paracatu”,
no sabía dónde quedaba Paracatu, no tenía idea en que país estaba o como se
llegaba a dicho lugar. Me preguntaba si sería un campamento aislado, si sería
una ciudad un pueblo o que cosa me esperaría por esos lugares. Pero como la
curiosidad e impulso de saltar al vacío siempre le gana a la cordura y sentido
común, me pareció sumamente interesante este nuevo reto por lo que sin pensar
dos veces respondí si me voy.
Averiguando, Paracatu está localizado en la
frontera del estado de Minas Gerais y el de Goias. El aeropuerto más cercano el
de la ciudad de Brasilia. Al llegar a
Brasilia se debe manejar unas 3 horas para llegar a este pueblo que nació y
creció con la minería. La ruta es sumamente interesante pues atraviesa la sabana
brasilera por paisajes que evocan tiempos de esclavitud y una época que difiere
de todo lo conocido.
Al llegar encontré un pueblo detenido en el
tiempo donde la modernidad de los supermercados se mezcla con las tradiciones
de pueblos pequeños y la magia asociada. Un lugar donde las cervezas en la
noche son la regla general todos los días. Un lugar donde las personas aún disfrutan
del bailar y beber en las calles y parques o simplemente con sillas afuera de
las casas.
Llegue a este lugar sin saber que esperar o que
hacer, no hablaba el mismo idioma que los demás y mis costumbres eran
distintas. Pero lo importante es cómo quiere cada uno vivir el cambio, como
cada cual puede traer el mundo de fantasía a los lugares más remotos y
extraños. En ese momento pensé que el rumbo que puede tomar la vida de cada
persona puede sorprendernos y me parece que es importante preocuparnos cuando
la vida deja de sorprendernos. Me parece que es relevante preocuparnos cuando
dejamos de sorprendernos por el hecho de que estamos vivos y respiramos sin
pensar. Como decían los japoneses “Vida en cada suspiro” y “la importancia de
cada instante” de esta manera y siguiendo estas don frases de propaganda, pude
hacer de ese pueblo mi lugar ideal.
Como mencioné al inicio, si todo va muy
tranquilo o te sientes muy cómodo, el truco para sentirse vivo es buscar un
poco de caos. Y así lo hice en Paracatu, cuando ya estaba acostumbrado a la
cosmovisión del lugar, hablaba el idioma y conocía al pueblo. Decidí complicar
todo un poco más. Total, me parece que es sensato pensar que no hay gloria en
la tranquilidad y ningún héroe ha sido recordado por estar cómodo. Como
siempre, a veces lo más complicado que nos puede pasar es que en efecto se
cumpla lo que queríamos.