Así funciona la vida, algunas veces nos encontramos demasiado contentos y expectantes pensando en que podría pasar si las cosas siguieran así, pero es ahí cuando la ironía propia de nuestra existencia regular se torna visible y ataca con estocadas profundas y disimuladas, cuando uno se percata de lo que en realidad esta sucediendo es cuando el agua ya llena los pulmones y la respiración se torna imposible, la presión en el pecho es inconmensurable, no queda más que cerrar los ojos y acelerar, no queda otra solución que el no dejarse tumbar.
Pero decirlo es tan fácil como escribirlo, el reto consiste en hacerlo, en realizarlo, el desafío está en mantenerse constante ante las distintas adversidades que se puedan presentar. Lo heroico se encuentra en levantarse ante la derrota con el mismo ímpetu con el que se arranco, sin mas argumento que lo aprendido y sin mayor arma que la experiencia obtenida, pero siguiendo la misma brújula que nos guió al fracasa, el truco radica en el camino, el norte es el mismo o ninguno, es el inamovible y de esta forma se curte la persona para formar lo que en algún momento llamaremos vivencias.
Cada cual las asume de distinta manera pero es aquel que vence a las adversidades el único que luego podrá descansar en Valhala, es el que nada detiene y el que si es detenido se levanta y prosigue. Cada experiencia es más difícil que la anterior, de no ser así, pasaría desapercibida ante la gran variedad de sucesos probables y de hechos posibles. Si es que el siguiente obstáculo fuera más sencillo que el anterior, que gloria tendría el vencerlos o que experiencia obtendríamos al cursarlo.
Nada más difícil que las decepciones y derrotas que involucran interacción humana, si bien todo lo involucra, son pocos los hechos en los cuales la molestia es tal que un simple intento se siente como derrota. Estos hechos no serán los más notorios, pues los terremotos existen y mueven lo que encuentran, pero la roca fracturada por el sismo no hizo más que sentirlo y dejarse llevar, nada pudo hacer pues si bien en sus manos solo estaba el permanecer fue el otro el que la fracturo. Así pasa en toda socialización, como en el ajedrez los movimientos de uno solo implican el 50% del resultado pues las reacciones del otro serán el otro 50%, pero a mi parecer en la vida un solo movimiento o momento puede significar el 100% del cambio. Un cambio radical y que llega sin estruendo y se va con truenos, es un cambio que genera rupturas y descomposición. Así se puede graficar la manera como algunas decisiones y palabras afectan a los demás.
Por otro lado yo me pongo a pensar, por que las decisiones de los demás deberían tener algún efecto perturbador sobre mí, me parece un poco incoherente pues estaría perdiendo la soberanía sobre mi persona y eso no es lógico pues es mi persona. Los móviles podrían ser varios pero la persona única en su inmensidad, pero variada es su homogeneidad. Es así como algunas personas alteran el núcleo mas hondo de la mente poco entrenada en los conceptos de soberanía territorial, pero algunos ya curtidos en el tema logran ser inmunes a estos ataques exógenos y no hacen más que mirar y pasar. Si bien se podría llamar a esto el estado perfecto, no logran seguir aprendiendo y en el sentir esta el vivir, tanto todo lo agradable como lo que por algún motivo no lo es tanto.
Todas estas diversas sensaciones llegan a moldear y son lo que hacen de la vida lo interesante que ya es, es este sinusoide de experiencias y reacciones las que hacen que cada arruga llegado el momento, tenga un extenso significada y valga lo que resultó.
A veces algunos miraremos hacia atrás y diremos pude haberlo hecho distinto, pero sin embargo si pudiese volver no cabe duda que todo lo haría de la misma manera por que las consecuencias fueron extraordinariamente vivénciales. Es en este ámbito donde solo se puede sentir lastima por aquel ser que ya curtido por los inclementes rayos interpersonales, decide cerrar filas y clausurar fronteras a cualquier tipo de sensación, es en este punto donde se aprecia con claridad la vacuidad de una existencia asegurada sin declives ni altos, sin alegrías y depresiones, sobre todo sin sensación de miedo.
Se puede seguir comentando como observador externo todo tipo de comportamientos y reacciones pero otra cosa es el afrontarlas, como observador me limitare a describir de la manera más subjetiva que pueda. Pero como protagonista solo me limitare a acumular.
miércoles, 23 de enero de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)