En un momento el universo podría tornarse azul
y todos los otros colores perderían sentido respecto al azul apabullante que
pintaría la total composición de nuestra cromática concepción. Aun que, así
como se torna azul, podría ser verde o rojo y así seguir con toda la gama de
colores incluyendo las combinaciones y series de colores. Ahora, es posible que
se sostenga la teoría que los colores serían solo una percepción de la
frecuencia de onda que llega a nuestros ojos, pero como sabemos que lo que
percibimos todos como ojo es realmente rojo.
Avanzando un poco más, cuando estamos con más
personas y señalamos una pelota, como estamos seguros que la percepción e
imagen de pelota que tengo yo es la misma que la de las otras personas. Alguien
pensará que cuando uno la dibuja la otra persona la reconoce de la misma
manera, pero también se podría argumentar que si la percepción es constante
entonces las distorsiones también, por ende reconocible e identificable de la
misma manera que cualquier otro suceso.
Hasta el momento menciono formas y elementos
tangibles sin la influencia del ambiente y temporalidad. Pero que pasa cuando
hablamos de ideas, las ideas son sujetas a cambios aún mayores y considero que
son más sensibles a la temporalidad. Recuerdo que hace muchos años conversaba con
una amiga sobre que sucedería si de la nada se materializara un enano verde en
medio de la mesa. Yo me preguntaba si lo podríamos percibir o el simple hecho
de escapar a la percepción y reglas básicas que tenemos del mundo nos haría no
percibirlo y negar su existencia. Luego me pregunte que pasaría si estaría yo
solo en la mesa cuando ella se va al baño, el mismo enano verde aparece yo no
lo percibo por defender el estado y reglas de la mente, sin embargo ella
regresa del baño y como ella no sabe que es de verdad o que se materializó,
asume que es un muñeco que alguien puso en la mesa y consigue percibirlo, aun
más importante lo comunica.
En ese momento, yo estaría obligado a
percibirlo o cuestionar la existencia del enano verde, yo me preguntaba en
aquella ocasión que sucedería. En aquel momento mi pregunta fue invalidada por
completo y tildada de sandez sin sentido. Después de muchos años por esas cosas
extrañas que suceden cuando deberían suceder, tuvimos la oportunidad de ir a
comer otra vez, de alguna manera llegamos a temas cada vez más intrincados
hasta que por causalidad comenzamos a hablar de percepción y luego derivamos al
ejemplo del enano verde. En esta ocasión, el argumento y tema de conversación
no fue invalidado, por el contrario, dio origen a una muy nutrida e interesante
conversación que después ramifico en temas cada vez más bizarros por ende
importantes.
Al margen del tema, toda la situación y forma
era distinta, la forma de explicarlo había cambiado, el pre-conceptos sobre
cada uno se habían relajado y en blanco se sostuvo una discusión cada vez más
interesante. Es importante analizar lo
que sucede en cada momento, pues de esa forma es más fácil inferir que otra
cosa pudo haber acontecido en el mismo momento y lugar en el que la
conversación se llevo a cabo. Por ejemplo como ninguno de los dos se fue al baño
mientras conversábamos, no estamos seguros si el enano verde se materializo o
no. Esa duda no aquejará a nadie más que al enano verde que ofendido por
nuestra indiferencia y reacción, no tuvo más opción que desaparecer y regresar
a donde sea que haya estado antes de ese evento.
Así como no se pudo percibir al enano verde, a veces
las reglas impuestas por la realidad en que vivimos, nos impiden percibir
hechos fascinantes. Hechos que en otro momento
de nuestra vida nos hubiesen desconcertado y nos hubiesen llevado a mas de mil
escenarios. Aquel momento en la vida donde perdimos la capacidad de
sorprendernos y soñar fue el momento donde decidimos no seguir viendo la
realidad de la fantasía y nos circunscribimos a la simple y regulada realidad
que nos sucede.
Por explicarlo de alguna manera, imaginemos que
somos unos niños de 5 años en espera de la navidad. Momento que nos encanta,
abrimos regalos nos divertimos con la familia y la pasamos de maravilla con los
adornos navideños. Lo más importante es que nuestros papas nos dicen que papa Noel
nos va a traer muchos regalos. Aquel gordito bonachón que vuela en un trineo
jalado por renos de narices rojas. Estamos en la noche mirando el cielo por que
tenemos la alta esperanza de que lo vamos a ver pasar volando por sobre
nuestros jardines. Como estamos mirando el cielo vemos una estrella fugaz
pasar, pero para nosotros es papa Noel volando. Mil y un cosas se nos ocurrirían
y la sensación de alegría sería indescriptible, corriendo extasiados entraríamos
a la casa gritando que vimos a papa Noel pasar volando. Nuestros familiares no
entenderán lo que esta sucediendo, muchos de ellos saldrán al patio a ver que
pasa. Algunos saldrán apenas entramos corriendo a pesar que no han entendido
nada de lo que decimos. Ellos que aún pueden sorprenderse y fascinarse saldrán corriendo
emocionados sin saber porque o que sucedió solo impulsados por los gritos de alegría de un
niño, aquellas personas que salieron rápido podrán quizá ver a lo lejos la
estrella final y por ultimo hasta pedirán un deseo.
Todas las otras personas que se quedan en la
casa se comportaran de manera distinta. Alguno preguntara que paso, recién
luego de entender lo que el niño dice saldrán emocionados a ver la luz extraña
en el cielo. Pero al salir no verán nada y se limitaran a escuchar las
descripciones de los que salieron más rápido. Se lamentaran no haber salido a
la primera señal pero pensaran que no es para tanto y entraran sin mayor
cambio. Otro grupo de los que salen después pensará que a la próxima tiene que
ser más rápido y preguntar menos, quizá estas personas alguna vez tengan la oportunidad de ver un
suceso genial. Dentro del grupo de la casa estarán también aquellos que
simplemente no saldrán y se limitarán a ver el suceso al día siguiente por
televisión si es que sale. En la televisión todo va perdiendo realidad pues se
mezcla con la ficción de las películas, por lo que no es igual de sorprendente.
Estas personas ya no se sorprenderán ni se fascinaran con los sucesos del
mundo.
Pero aún no he mencionado los que a mi parecer
son el peor grupo de personas, aquellos que tratan de convencer al niño que no
ha visto a papa Noel y le dan alguna explicación boba escudándose en lo que es
realmente aceptable y en los eventos que por convención pueden ser reales.
Estas personas se encargan de que el niño en cuestión vaya poco a poco
racionalizando los sucesos y matando la fantasía. Considero aquella acción como todo un crimen,
para que dejar de lado los sueños, solo por que algo no ha sucedido o hasta
ahora no se pueda probar no quiere decir que deba ser catalogado de irreal.
Así como el niño que se alarma, emociona,
alegra y sorprende con un hecho en particular, deberíamos poder emocionarnos
por cada uno de los eventos importantes y fantásticos que nos suceden durante
el día. Y si no sucede fantasearlos, pues algún día algo realmente fantástico acontecerá
y nadie se lo quiere perder.