jueves, 8 de agosto de 2013

La idea de estar vivo sería disfrutar la experiencia

La idea de estar vivo sería disfrutar la experiencia, caso contrario, cuál sería el punto en querer estar vivo. Pero el estar vivo exige tener una vida que se pueda disfrutar y sobre todo tener la habilidad de disfrutarla. Cuando tenemos una vida totalmente disfrutable pero no podemos hacerlo, la vida se vuelve un sarcasmo. Casi como aquella propaganda en donde un pez dorado es lanzado al mar en una bolsa plástica, aquel pez verá la inmensidad del océano y las infinitas posibilidades, pero no podrá divertirse. Aquel pez vera a los otros habitantes del océano divertirse e interactuar unos con otros sin poder entender lo que está sucediendo o siquiera participar.

En la analogía anterior, el pez no escogió ser lanzado al océano en una bolsa plástica, fue otro ser el que tomo la decisión por él. En nuestro caso, muchas veces las inhabilidades de divertirnos o ser felices son en efecto impuestas por otras personas. Es un enemigo externo el que nos genera aquella inhabilidad de diversión. Pero que sucede cuando somos nosotros mismos los que nos impedimos el divertirnos y ser felices, que sucede cuando nosotros mismos construimos la bolsa plástica que nos aislará del mundo y no nos dejará divertirnos con y como nuestros pares.

Es como si aquellas personas tuvieran todo lo necesario para divertirse y pasarla de maravilla; tienen lo que por algunas personas sería tenerlo todo: buen trabajo, salud, familia, pareja y amigos. Pero a pesar de tener amigos, familia y pareja, algunas personas no son capaces de divertirse. Es más, aun estando rodeados de tanta gente, estas personas se sienten solas y es aquel sentimiento el que los angustia y les impide divertirse.
Según una definición mía, la felicidad está muy ligada a la diversión. Por lo que la inhabilidad de divertirse implicaría también la inhabilidad de ser feliz. Y acaso no es el ser feliz el punto de estar vivos?

 Puedo decir que el tener la sensación de no entender el mundo y la sensación de soledad puede convertir el mejor de los momentos en un instante que nos angustia y no nos dejará ser feliz. Me refiero a levantarse con una sensación extraña en el pecho y cualquier actividad nos generará molestia pero la falta de estas actividades también puede generarnos molestia. En una forma muy infantil de reacción, si el mundo no es como lo imaginábamos y las personas no actúan como lo queríamos, nuestro humor puede cambiar y generarnos infelicidad. Una infelicidad que tristemente a veces puede ser contagiada a los seres queridos.

Puedo decir por experiencia que es muy posible sentirse solo en medio de multitudes y hasta junto a una persona querida. Cuando era un niño soñaba el poder trabajar por el mundo, llegando y conociendo culturas, lugares y personas nuevas. Puedo también confesar que hasta hace muy poco ese estilo de vida me gustaba. Tenemos que tomar conciencia que  lo que creemos cuando más jóvenes y lo que deseamos con tanta fuerza, a veces puede tornarse realidad. Cuando un niño se imagina así mismo siendo grande usualmente piensa en lo feliz que va a ser haciendo lo que sea que aquel niño este imaginando y como todo es posible de imaginar, tendremos desde visiones de empresarios hasta magos, pasando por cirqueros.

Cuando una persona llega a una edad en la que tiene conciencia de lo que está pasando y de cómo el tiempo está transcurriendo y sabe que dentro de poco su modus vivendi tendrá que cambiar. Es cuando analiza las fantasías que tenía cuando niño y adolescente.  Solo por ilustrar el punto, cuando ya tenemos conciencia que la forma o lugares donde solíamos ir a divertirnos pronto van siendo colonizadas por generaciones más jóvenes, es entonces que podemos admitir sin lugar a dudas que ya estamos muy viejos para algo.

Ahora estar muy viejo para algo no significa que no estemos aún muy jóvenes para otras cosas. Ahora, considero que el punto de si estamos muy viejos o no para algo es completamente irrelevante. Según lo que considero, es en el momento donde nos damos cuenta de la cantidad de años que llevamos en la tierra, es cuando debemos evaluar qué cosa estamos haciendo bien y cuestionar si es que estamos dejando huella en el mundo y viviendo al máximo.

El espíritu de aventura a inspirado a mucha gente a hacer cosas que no creía posible y que luego serían vistas como locuras por las demás personas o como actos heroicos, puede ser que el resultado dicte la forma como las acciones serás juzgadas. Sin embargo para muchos es el camino el que rige y regula las sensaciones y estados que se experimentaran.

Cuando la búsqueda se convierte en la meta, el simple hecho de llegar a la meta destruye todo atisbo de sensación de logro y se convierte en arrepentimiento, luego puede transformarse en angustia y finalmente en ira. Para evitar esta sensación las personas tendríamos que estar cambiando constantemente de meta convirtiéndonos en seres que nunca están en paz consigo mismo pues la obtención de la meta va en deterioro de la felicidad y es el camino el que genera esa sensación de satisfacción. Cambiar de meta u objetivo puede convertirse en un viaje totalmente solitario y egoísta pues en el camino las metas de una persona se pueden ver contra puestas con las de otra o quizá cuando ambos llegaron a la meta una persona siente paz y felicidad y la otra persona solo siente angustia y arrepentimiento.

Fácil y simplista sería explicar esta sensación pensando que uno siempre quiere lo que no puede tener, pero que pasa si nada de lo que puede o no puede tener lo satisface y hace feliz, es solo la búsqueda de esta la que genera satisfacción. Si alguien está familiarizado con el concepto de costo de oportunidad entendería que a veces las decisiones que tomamos nos previenen de seguir otros caminos que quizá nos hubiesen dado mayor satisfacción en teoría. Pero lo que no pueden comprender es de que independientemente de la decisión el llegar a la meta sería destruir el principio en sí.

Alguna vez se habló que cuando Dante describía y soñaba con Beatriz el en el fondo sabía que si bien quería estar con ella y su amor era solo para ella, en el momento en el que este amor se realizara y estuvieran juntos él ya no la amaría más, pues ya no es un objeto de deseo ahora es una realidad. La pregunta que sigue al conseguir a Beatriz es y ahora que hago? Que pasa luego de conseguir una meta que sucede luego de que se llegó satisfactoriamente al final del camino, acaso tocaría buscar otro camino?

A personas mucho más racionales e inteligentes que yo las he oído decir que vivir en el futuro es una forma de desperdiciar el presente. Estoy totalmente de acuerdo con ellos, siempre y cuando el presente sea satisfactorio, nadie garantiza que el futuro lo será o que él pasado fue mejor pero creo que una buena medida es la sonrisa que puede generar los eventos y la tranquilidad que pueden otorgarnos las distintas situaciones. Podría ser también que pesar tanto sobre cualquier cosa sea dañino para la felicidad.



   

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