Algún día comente
por un medio similar que hace muchos años en un evento llamado poesía en el
parque, lleve a la chica con la que salía. Ahora mirando en retrospectiva me
doy cuenta cómo fue que cometí un gran error al pensar que una muestra de lo
que pensaba y quería podía causar el efecto deseado. Es ahora que con el pasar
del tiempo me percato que las emociones no siempre juegan a nuestro favor y las
ilusiones a veces no hacen más que mostrarnos que la realidad no es lo que
esperábamos.
Alguna vez
alguien al que respeto mucho, me dijo que la felicidad es igual a dividir la
realidad entre las expectativas. Como la realidad para muchos seres humanos es
una constante inamovible, entonces todo dependía del nivel de expectativas
personales. En algún momento se mencionó que el truco para mantener la ecuación
por encima de uno era solo cosa mantener las expectativas bajas. Por lo tanto
siguiendo un estricto razonamiento matemático la persona con las menores
expectativas debería llegar a ser la más feliz, pues siempre estaría por encima
de la unidad.
Un error de
novato es tener demasiadas expectativas y no ser capaz de modificar la realidad
a voluntad. Al ser un novato aún no se ha percibido el potencial que tiene cada
persona de modificar la realidad según la necesidad o solamente las ganas. Pero
cuando aún no hemos dominado ese peculiar arte de modificar la realidad
llegamos a momentos en los cuales yendo a 150 kilómetros por hora, nos
estrellamos contra un muro de concreto armado inamovible el cual solo resultará
en una cosa: destrucción total del automóvil más severos daños en el mejor de
los casos.
La velocidad
a la que cada persona avanza es función de las expectativas, y es ahí donde la
premisa retorna a su planteamiento original. El mismo error con el que empecé
esta hoja, puede ser repetido ahora, como en una réplica ampliada y amplificada
del pasado. El ilusionarse no hace más que incrementar las expectativas y el
gran problema es cuando las ilusiones no modifican la realidad más bien nos
convencen que es nuestra realidad y por ende en ella respiramos. Hasta que se
cierra la llave del oxígeno y no hay nada más que respirar, es en ese momento en el que nos
damos cuenta en el que estamos en una ilusión en la cual el oxígeno era infinito
pero por el contrario la realidad tenía una reserva limitada de este.
Algunas
personas con las que hable me contaron que una de las muertes más feas es
causada por la asfixia seguida muy de cerca por la muerte por quemadura. En
este caso la muerte se produce por asfixia, en la ilusión es una muerte simple
hasta que la realidad llega intempestivamente y el muro de concreto aparece. El
gran error es el no poder modificar la realidad e inyectar mayor cantidad de
oxígeno.
En una
película que vi el otro día escuche a un conocido actor de televisión decir que
el poder en las relaciones esta hacia el lado de la persona a la que le importa
menos la relación. Es esa persona la que podrá decidir el tiempo en el que las
cosas suceden y se acontecen una a la otra, es así también que esa persona
podrá decidir cuándo es que las cosas se terminaron o solo cuando deben seguir
su curso natural y mezclarse en la cosmogonía de cada grupo cultural.
A veces
leyendo textos uno encuentra palabras o frases que sacadas de contexto pueden
definir universos paralelos. Estos universos pueden estar sucediendo en el
mismo tiempo y lugar en el que estamos viviendo en cada minuto y todos los
días. La realidad debe ser modificada en todo momento para que sea posible
evitar la tristeza que se genera de comparar lo que es real de las expectativas
de cada acontecimiento.
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