miércoles, 16 de enero de 2013

En un momento el universo podría tornarse azul


En un momento el universo podría tornarse azul y todos los otros colores perderían sentido respecto al azul apabullante que pintaría la total composición de nuestra cromática concepción. Aun que, así como se torna azul, podría ser verde o rojo y así seguir con toda la gama de colores incluyendo las combinaciones y series de colores. Ahora, es posible que se sostenga la teoría que los colores serían solo una percepción de la frecuencia de onda que llega a nuestros ojos, pero como sabemos que lo que percibimos todos como ojo es realmente rojo.

Avanzando un poco más, cuando estamos con más personas y señalamos una pelota, como estamos seguros que la percepción e imagen de pelota que tengo yo es la misma que la de las otras personas. Alguien pensará que cuando uno la dibuja la otra persona la reconoce de la misma manera, pero también se podría argumentar que si la percepción es constante entonces las distorsiones también, por ende reconocible e identificable de la misma manera que cualquier otro suceso.

Hasta el momento menciono formas y elementos tangibles sin la influencia del ambiente y temporalidad. Pero que pasa cuando hablamos de ideas, las ideas son sujetas a cambios aún mayores y considero que son más sensibles a la temporalidad. Recuerdo que hace muchos años conversaba con una amiga sobre que sucedería si de la nada se materializara un enano verde en medio de la mesa. Yo me preguntaba si lo podríamos percibir o el simple hecho de escapar a la percepción y reglas básicas que tenemos del mundo nos haría no percibirlo y negar su existencia. Luego me pregunte que pasaría si estaría yo solo en la mesa cuando ella se va al baño, el mismo enano verde aparece yo no lo percibo por defender el estado y reglas de la mente, sin embargo ella regresa del baño y como ella no sabe que es de verdad o que se materializó, asume que es un muñeco que alguien puso en la mesa y consigue percibirlo, aun más importante lo comunica.

En ese momento, yo estaría obligado a percibirlo o cuestionar la existencia del enano verde, yo me preguntaba en aquella ocasión que sucedería. En aquel momento mi pregunta fue invalidada por completo y tildada de sandez sin sentido. Después de muchos años por esas cosas extrañas que suceden cuando deberían suceder, tuvimos la oportunidad de ir a comer otra vez, de alguna manera llegamos a temas cada vez más intrincados hasta que por causalidad comenzamos a hablar de percepción y luego derivamos al ejemplo del enano verde. En esta ocasión, el argumento y tema de conversación no fue invalidado, por el contrario, dio origen a una muy nutrida e interesante conversación que después ramifico en temas cada vez más bizarros por ende importantes.

Al margen del tema, toda la situación y forma era distinta, la forma de explicarlo había cambiado, el pre-conceptos sobre cada uno se habían relajado y en blanco se sostuvo una discusión cada vez más interesante.  Es importante analizar lo que sucede en cada momento, pues de esa forma es más fácil inferir que otra cosa pudo haber acontecido en el mismo momento y lugar en el que la conversación se llevo a cabo. Por ejemplo como ninguno de los dos se fue al baño mientras conversábamos, no estamos seguros si el enano verde se materializo o no. Esa duda no aquejará a nadie más que al enano verde que ofendido por nuestra indiferencia y reacción, no tuvo más opción que desaparecer y regresar a donde sea que haya estado antes de ese evento.

Así como no se pudo percibir al enano verde, a veces las reglas impuestas por la realidad en que vivimos, nos impiden percibir hechos fascinantes. Hechos que en otro  momento de nuestra vida nos hubiesen desconcertado y nos hubiesen llevado a mas de mil escenarios. Aquel momento en la vida donde perdimos la capacidad de sorprendernos y soñar fue el momento donde decidimos no seguir viendo la realidad de la fantasía y nos circunscribimos a la simple y regulada realidad que nos sucede.

Por explicarlo de alguna manera, imaginemos que somos unos niños de 5 años en espera de la navidad. Momento que nos encanta, abrimos regalos nos divertimos con la familia y la pasamos de maravilla con los adornos navideños. Lo más importante es que nuestros papas nos dicen que papa Noel nos va a traer muchos regalos. Aquel gordito bonachón que vuela en un trineo jalado por renos de narices rojas. Estamos en la noche mirando el cielo por que tenemos la alta esperanza de que lo vamos a ver pasar volando por sobre nuestros jardines. Como estamos mirando el cielo vemos una estrella fugaz pasar, pero para nosotros es papa Noel volando. Mil y un cosas se nos ocurrirían y la sensación de alegría sería indescriptible, corriendo extasiados entraríamos a la casa gritando que vimos a papa Noel pasar volando. Nuestros familiares no entenderán lo que esta sucediendo, muchos de ellos saldrán al patio a ver que pasa. Algunos saldrán apenas entramos corriendo a pesar que no han entendido nada de lo que decimos. Ellos que aún pueden sorprenderse y fascinarse saldrán corriendo emocionados sin saber porque o que sucedió solo  impulsados por los gritos de alegría de un niño, aquellas personas que salieron rápido podrán quizá ver a lo lejos la estrella final y por ultimo hasta pedirán un deseo.

Todas las otras personas que se quedan en la casa se comportaran de manera distinta. Alguno preguntara que paso, recién luego de entender lo que el niño dice saldrán emocionados a ver la luz extraña en el cielo. Pero al salir no verán nada y se limitaran a escuchar las descripciones de los que salieron más rápido. Se lamentaran no haber salido a la primera señal pero pensaran que no es para tanto y entraran sin mayor cambio. Otro grupo de los que salen después pensará que a la próxima tiene que ser más rápido y preguntar menos, quizá estas personas  alguna vez tengan la oportunidad de ver un suceso genial. Dentro del grupo de la casa estarán también aquellos que simplemente no saldrán y se limitarán a ver el suceso al día siguiente por televisión si es que sale. En la televisión todo va perdiendo realidad pues se mezcla con la ficción de las películas, por lo que no es igual de sorprendente. Estas personas ya no se sorprenderán ni se fascinaran con los sucesos del mundo.

Pero aún no he mencionado los que a mi parecer son el peor grupo de personas, aquellos que tratan de convencer al niño que no ha visto a papa Noel y le dan alguna explicación boba escudándose en lo que es realmente aceptable y en los eventos que por convención pueden ser reales. Estas personas se encargan de que el niño en cuestión vaya poco a poco racionalizando los sucesos y matando la fantasía.  Considero aquella acción como todo un crimen, para que dejar de lado los sueños, solo por que algo no ha sucedido o hasta ahora no se pueda probar no quiere decir que deba ser catalogado de irreal.

Así como el niño que se alarma, emociona, alegra y sorprende con un hecho en particular, deberíamos poder emocionarnos por cada uno de los eventos importantes y fantásticos que nos suceden durante el día. Y si no sucede fantasearlos, pues algún día algo realmente fantástico acontecerá y nadie se lo quiere perder.   

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