martes, 15 de enero de 2013

Así de la nada es posible reflexionar


Así de la nada es posible reflexionar sobre los distintos rumbos que podría tomar la vida y sobre el rumbo que tomo hasta llegar al momento seleccionado de reflexión. Estos momentos considero que generan puntos de inflexión en el rumbo antes mencionado y futuramente experimentado. Cual espectadores sentados en un cine podemos analizar las situaciones pasadas y todos los eventos que nos catapultaron hasta el histórico momento que es hoy. Momento en el cual se hará historia anónima pero no por eso menos importante.

Algunos tienen la costumbre de recordar y aprender de los errores, otros tendremos la costumbre de identificar los errores, pero siguiendo la definición de Einstein; repetiremos los mismos errores y proceso esperando mágicamente un resultado distinto en cada intento. Algunos fantasearemos con el pasado sin traerlo al presente o sin ponderar las posibles consecuencias actuales, solo será un ejercicio mental de modificación de recuerdos para modelar el futuro en base a experiencias ficticias. Luego al terminar el ejercicio la persona volverá al estado actual y mirará para adelante el futuro sin tomar en cuenta lo aprendido. Otros también imaginarán el presente en base a cambios mayores en las decisiones pasadas generando un gran árbol de probabilidades y es ahí donde todo comienza a enredarse.

Desde hace ya un tiempo los recuerdos modificados se hacen cada vez menos frecuentes y solo quedan recuerdos simples sin el brillo o pinceladas que le imprimen la imaginación. Es ahí cuando el individuo podría evaluar el curso de su vida y que tan prolífica esta ha sido. En algunos casos orgullosamente sacaremos pecho por los logros del pasado y esperaremos repetirlos y mejorarlos, en otros casos pensaremos como fue que eso sucedió y avergonzados cambiaremos de imagen como en el televisor.

Normalmente queremos recordar las cosas que nos hicieron felices, pero he notado que existe una tendencia extraña de las personas en recordar las cosas que nos hicieron sufrir. Peor aun, tratamos de visualizarlas y hasta proyectar escenarios no conocidos en los cuales sufrimos aun más por el conjunto de detalles que elaboramos. Esto solo hace que cada vez nos pongamos más tristes y el sufrimiento se alarga. Sobre todo los recuerdos de personas que hemos querido y ya no forman parte de nuestras vidas. Es ahí donde más creativos nos ponemos, imaginando situaciones y eventos que nos puedan dañar más. Una vez que se encuentra el tema preferido, algunas personas le darán vueltas y vueltas haciéndolos a veces personales y otras contadas desde un palco poco privilegiado.

Porque sucede esto con las personas o parejas que hemos perdido, es un tema que escapa a mi comprensión. A pesar de que existan múltiples explicaciones que muchos académicos puedan dar, considero que nunca esta demás elucubrar algunas posibles hipótesis que puedan explicar él porque del funcionamiento de mi cerebro.

Y así en algún punto perdí la noción  de la selección natural, proceso por el cual los más aptos sobrevivirán al juntarse con un complemento. De esta manera se dará origen a una relación complementaria y no competitiva o sustitutoria. Intuitivamente es posible imaginarse que esta relación debe estar basada en personas con intereses similares y personalidades extrañamente compatibles. No se puede dejar de lado toda la carga cultural y el impacto que tiene la procedencia única de cada individuo. Junto con las experiencias y las vivencias, todo lo antes mencionado nos modelo hasta llegar al punto de reflexión en el que estamos hoy o en cualquier otro momento.

Sin embargo es importante aclarar que el entorno instantáneo de cada uno de esos momentos también nos modifica e impacta en nuestras decisiones. El entorno puede hacer que relajemos alguno de los conceptos antes mencionados y de alguna manera personas diferentes entren a nuestro rumbo. Fue en uno de estos momentos en los que en un lugar muy alejado de mi casa y lugar de origen, un lugar donde no se habla mi idioma y donde el tiempo transcurrió a otra velocidad conocí a una de estas personas que se enrumbaron en mi vida. Y así como entró intempestivamente y sin ningún vinculo previo, de la misma manera salió de mi rumbo por voluntad propia.

Es ahora cuando reflexiono sobre lo sucedido, es ahora cuando medito sobre que fue lo que pasó. Las personas tenemos que diferenciar cuando estamos encaprichados con alguien, esperanzados con alguien o simplemente enamorados de alguien. Sin aquella diferencia sería muy difícil valorar el pasado y decidir sobre el futuro mientras se reflexiona en el presente.

La persona que esta encaprichada con otra, solo necesita algún otro capricho que sustituya el anterior. Este sustituto no tiene que ser otra persona necesariamente, por ejemplo al perder una enamorada con la cual estábamos encaprichados nos sentiremos tristes egoístamente, no pensaremos en ella ni en los momentos juntos, solo pensaremos que ya no tenemos algo que era el objeto de nuestro capricho. Solo basta algún otro evento importante para sustituir el objeto al cual nos habíamos encaprichado. En esta situación la persona se convierte en un objeto y cualquier otro objeto que nos genere el mismo nivel de interés de alguna manera será igual de importante.

Cuando la persona esta esperanzada con la otra persona, las cosas se complican un poco más. En esta situación nosotros ya habíamos pensado un escenario futuro en el cual sentíamos que necesitamos de la persona para suplir, mejorar u modificar una situación actual. Es decir en este caso él hombre ya se había esperanzado a no estar solo en alguna fiesta por ejemplo, a caminar con su enamorada, algunos otros se habrán imaginado casados o con familia. Para que esto suceda la enamorada ya no es más un objeto, es una persona que nosotros identificamos como capaz de modificar nuestro futuro, el problema esta en que aún tiene un componente egoísta, si bien pensamos de a dos, es nuestro futuro el que visualizamos y como este nos afectará a nosotros y nuestras decisiones. Nuestra felicidad prima sobre la felicidad de la pareja y no se contempla sacrificio significativo alguno por la felicidad de la otra persona. Cuando las cosas se terminan, el efecto es horrible, todo el futuro que habíamos creado se desbarata y es como si la realidad que conociéramos se vería afectada. Ya no se habla de capricho, ahora están atentando contra el escenario que aviamos creado e interiorizado. Cuando se termina no dejaremos de visualizar ese escenario de la noche a la mañana. Seguiremos pensando en él y se nos hará muy difícil olvidar a la otra persona por que estaremos dándole vueltas al futuro que creíamos cierto.

Pero cuando se habla de enamorarse todo se hace mucho más interesante, en este caso ya no estamos hablando de capricho o  de esperanza. En este caso hablamos de todos los sentimientos humanos mezclados y sucediendo a la misma vez sin ningún orden o lógica, todo se da de manera abrupta. En este momento ya no solo importa el  bien personal o de la pareja si no que el bien de la otra persona individual nos puede generar felicidad a pesar de que a veces implica atentar contra nuestro confort. En este momento la persona llego al nivel máximo de sentimiento humano, donde todos los sentimientos le dan paso al amor ágape, el que rostiza y enloquece. Ahora, es posible hablar sobre los casos anteriores, pero al tratarse de amor todo se vuelve inútil. Pues tratar de describir o explicar este sentimiento significaría una ilusa arrogancia de mi parte, es cuestión de tener la certeza de que no necesita análisis y sucede cuando pasa.

Lo interesante, ahora que estoy pensando en el tema, es que experimentemos todos los tipos de situaciones posibles para crecer y ser capaces de vivir en el mundo amplificando las situaciones para que cada evento independiente sea lo más intenso posible. Así cada experiencia aportará algo al individuo que cada uno de nosotros imagina y al que cada uno de los otros percibe. Además las percepciones de las demás personas se verán distorsionadas pues estas serán valoradas contra el bagaje y recolección de eventos que cada cual ha vivido. 

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