Hoy estuve pensando cuando viajaba de regreso,
estaba despertando de mi viaje. No me había movido pero ya había visitado aquel
lugar donde todos nosotros caemos ensimismados cuando no podemos concebir a las
otras personas. En aquel lugar se elucubran pensamientos que durante el correr
de las horas dentro de nuestro tiempo, espacio y días no tienen cabida.
A veces, ese lugar ha sido la fuente de las
soluciones más ingeniosas y obvias para problemas complejos que a la luz del
ojo despierto y el cerebro vivaz no tienen solución. Pero que al momento de
abstraerse y dejar de lado algunos pre conceptos y entrar en el mundo donde
todo es posible, la solución brota del imaginario como vomito descontrolado que
llena todo los espacios y no deja lugar para el pensamiento al que solemos
llamar cuerdo. Es en este momento en el que considero que se puede ser creativo
pues es el hecho de crear algo sin precedente.
Normalmente cuando solemos pensar que hemos
creado algo, al final la idea es solo una optimización o imitación mejorada que
en algún momento de nuestras vidas hemos percibido de alguna manera y por algún
motivo esta impresión se quedo en nuestros cerebros aguardando a ser gatillada
por algún estimulo especifico. Pero es muy raro estar en presencia de creatividad
pura, original y verdadera.
Es iluso pensar que todos tendremos la
oportunidad de ver creatividad verdadera acontecer ya sea en nuestros cerebros
o en los cerebros ajenos. Pero la inquietud de que pasaría cuando esta suceda
es emocionante, pues estaríamos viviendo un concepto nuevo sin antecedente
alguno, podría ser que no sabremos como reaccionar o que la reacción sea la
equivocada. Sin embargo es nuestras acciones en ese momento las que definirán
como viviremos luego de aquel suceso extraordinario, podría ser que en el
omnipresente sentido de supervivencia, nuestra cosmovisión bloquee el suceso,
nos obligue a olvidarlo, nos haga no percibirlo o aún peor podría que ser que
nos obligue a dañarlo.
Es de esa manera como al final una decisión
frente a un hecho nuevo podría degenerar en tragedia o en un cambio radical de
nuestros paradigmas. Ahora como juzgar a las personas que reaccionan de una
manera frente a estos hechos como inteligentes o no, es una cuestión que a mi
parecer requiere de un alto grado de individualismo y una dosis no menor de
egoísmo. Pues necesitaremos olvidarnos del otro para conseguir pensar solo y
únicamente en nosotros y en como nos sentiremos frente a un estimulo
determinado o con suficiente suerte frente a la creatividad pura, la creación
de un suceso. Con el fin de poder evaluar las reacciones deberemos compararlas
con los sucesos propios de nuestras vidas, donde cada evento se amoldara y será
percibido de una u otra manera. Recordando que existen seres muy poco propensos
al cambio a los cuales cualquier cambio en sus paradigmas los afecta y los
amenaza, por tal motivo tienden a defenderse.
Es en este momento donde en algunos cerebros no
domesticados, surgirá la necesidad desesperada de eliminar a estos seres
reacios al cambio. Surgirá en la mente de las personas reacias al cambio la
necesidad de eliminar a estos seres que están promoviendo algún tipo de cambio
en el estatus quo que tanto les costó acostumbrarse. Finalmente
surgirá en el medio la facción no menor de personas que son indiferentes a los
eventos magníficos que están sucediendo, aquellas personas que no sienten la
necesidad de cambiar el universo que los rodea o preservar el universo que los
rodea. Estas personas suelen adaptarse a los eventos que suceden en paralelo a
su existencia. Se ha llamado alguna vez a estas personas tolerantes y hasta se
ha asegurado que serán los únicos que conseguirán acercarse más a la felicidad.
Pero que es felicidad sin gloria, sin dejar una marca en el universo; ya sea
por cambiarlo o por preservarlo. Sin un rastro de su existencia pues no
fomentaron ningún tipo de pensamiento extremo y no tomaron partido en el gran
cambio que acontece desde que nos levantamos hasta el último suspiro que damos
en este mundo. Donde la persona que quiere dejar una huella necesita aprovechar
todo y cada uno de los suspiros, debe consumir cada segundo pues no tiene
muchos para lograr un verdadero cambio.
Así pues tendremos personas a las cuales el
mundo les da igual y no se sienten afectados, amenazados o incomodos en el
ambiente que los rodea. Pero al final es necesario recordar que es un trabajo
exhaustivo tratar de cambiar o preservar el mundo, en este intento no se tendrá
descanso y siempre habrá más por hacer. Mientras que las personas que no se
sienten afectadas por el cambio conseguirán ocupar sus días en otras
actividades o simplemente no ocuparlos. Es difícil vivir queriendo siempre algo
más, sintiendo que la acción esta en el conseguir algo nuevo y al momento de
conseguirlo pierde valor.
Cuando solo buscamos nuevos retos que nos
ayuden a cambiar nuestro universo, el obtener una conquista no suma a nuestras
hazañas solo consigue que cada vez necesitemos de mayores eventos para
sentirnos ocupados. Cuando al momento de tener algo, ya no tiene valor y hasta
resta valor o incomoda. Es en ese momento cuando considero que es necesario
detenerse a pensar en que esta sucediendo, pensar que paso con los momentos de
creatividad pura y el ímpetu por cambiar el mundo. La recurrencia llega en
muchas formas y el afán de evitar la recurrencia puede transformarse en un
patrón, luego en una constante y finalmente sin darnos cuenta caímos en lo que
evitábamos.
Entonces es necesario otra vez detenerse a
pensar, analizar los hechos recientes en orden cronológico. Entonces con mucha
vergüenza veremos que ya no somos capaces de disfrutar los momentos en paz,
necesitamos crear un ambiente de crisis para sentirnos cómodos. Necesitamos destruir
la tranquilidad que disfrutan en búsqueda de un momento de gloria, la cual
llegará cuando exitosamente se pueda pasar a voluntad de un estado tranquilo y
pacifico a un estado de crisis y de tensión para finalmente regresar artísticamente
al momento de paz.
Pero es en este intento que a veces perdemos a
las personas que no están dispuestas a que un individuo trastornado juegue a su
libre albedrio con sus emociones y estados mentales. Pensándolo desde afuera,
dejando el cuerpo y la mente descansar por un momento y subiendo a un estado de
reflexión, podríamos llegar a la conclusión que es una especie de tortura mutua
tanto para la persona a la cual se le
esta cambiando el humor a voluntad como la persona que necesita de las crisis
para no aburrirse. Tan individualista como suena, la diversión de una persona
radica en generar ambientes tensos e incomodos para otros, independientemente
de la relación que se tenga.
Y de esta manera podremos seguir buscando la
creatividad y creación pura, la búsqueda podría tener consecuencias no
deseadas. Algunas personas perderán la capacidad de divertirse y de pasarla
bien con los momentos simples o comunes en la vida. Aún en momentos o
situaciones extraordinarias, estas personas estarán inhabilitadas para
encontrar placer y diversión donde el 99.9% de las personas lo hacen. Triste como
suena se llegará a una etapa donde ni la crisis ni la paz le generara
satisfacción y en ese momento no les quedará nada más que iluminarse.
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