domingo 10 de octubre de 2010

Historia Parte 4 - Aún están en Mancora

Siguiendo algún tipo de protocolo imaginario pero estricto, Braulio le invita una cerveza a Lisa. Se van a la barra, él saca la billetera y como acto de cortesía Lisa hace el ademán de querer pagar. Braulio que por lo general es un caballero y conoce a la perfección el protocolo necesario para sobrevivir en estos casos, no la deja pagar, pero la idea realmente cruzó por su cabeza. Cada uno se va con su cerveza y se sientan a conversar, cada uno contando su historia.

Ahora se ve nervioso e inseguro a Braulio, donde quedó el tipo que la saco a bailar, se pregunta Lisa. Ella está relajada y sigue sonriendo. Pareciese que ella realmente disfruta hablar con Braulio, él por su parte está cada vez más callado y hasta pareciese aburrido. Ya no es el mismo que bailaba y la hacía reír, ya no es el que la abordó al principio. Braulio mira para todos lados menos a Lisa, parece que tiene sueño, parece que las pilas se le acabaron y en cierta forma eso es cierto.

Lisa no entiende lo que sucede, a ella esto le parece rarísimo, nunca la han tratado así y por lo general es ella la de la actitud indiferente, casi siempre es ella la que se aburre. Lisa sabe que no es fea, es más para ser sincero dista mucho de serlo. Pero aún así a Braulio pareciese molestarle la presencia de Lisa. Ya aburrida y decepcionada, Lisa le dice: “No tienes que conversarme si no quieres” sin embargo a Braulio parece no molestarle o incomodarle la frase, parece que le gustó.

Braulio le responde: “Mira Lisa, en realidad no tengo mucho interés en hablar contigo, es decir ya no, hasta hace un rato si estaba muy interesado en hacerlo pero todo llega a su fin” Lisa indignadísima le responde: “¡Que! ¿De que hablas? ¿Quién te haz creído imbécil?” Braulio más sorprendido que nunca no atina más que a decir “No te molestes por favor, no digo que no quiera estar contigo, tampoco no quiero decir nada malo. Pero mira, la verdad es que me gustas tanto que me duele demasiado desperdiciar preciosos instantes junto a ti con solo palabras, tu estas hecha para ser besada y tocada como todo lo que es divino y perfecto. Me angustia la idea de pensar en besar tus labios mientras solo los veo hablar, eso es lo que quise decir”

Lisa está desconcertada, no sabe que pensar, cree que debe cortar todo ahí nomas pero siente quizás se perdería algo grande. Se sonroja, mira para todos lados. En todos sus años de vida jamás le habían hablado así. Ella no dice palabra alguna, Braulio al ver el desconcierto, la toma de la mano y le pregunta: “ ¿Si pudieras ser otra persona, quien serías?” Lisa se confunde aún más “este….. no se eh, ¿tu?” Braulio con una sonrisa de oreja a oreja le dice “Yo sería tu, por que creo que eres el ser más suertudo del mundo” Lisa mueve la cabeza como sorprendida y le dice: “¿Por qué crees eso?” Braulio afirmando la voz le responde muy seguro “Pues que más suerte puede tener ser alguno que estar hablando conmigo” Lisa espera la risa, espera que le diga que es solo una broma, no puede creer que esa frase fue dicha en serio. Sin embargo Braulio la sigue mirando, Lisa se da cuenta de lo que le acaban de decir y tristemente nota que es en serio.

Lisa se sienta derecha, toma aire y ya con otra voz le dice: “Bueno pues mi príncipe de una noche, haz lo que tengas que hacer y yo también haré lo mío. Mañana, ya vemos si nos gustó, si no, para el medio día ya seremos unos extraños y nada más que eso.